Sucot nos enseña que no importa dónde nos encontremos ni dónde podamos estar hoy, o en el futuro, en su venida, o después de la resurrección. Sea en el cielo, en la tierra, en el paraíso o en cualquier otro lugar. Lo que importa es estar con mi Adón / Señor Yeshúa.No se trata de tener la mejor Sucá, ni la más espaciosa, lujosa y bonita. Sucot nos enseña que no importa dónde estemos, en el desierto, arriba o abajo. Si Yeshúa está conmigo, ese es mi cielo, porque para mí, Él es el Cielo. Y si estaré en la tierra, que así sea, porque si Yeshúa está conmigo, estoy en el cielo. Y si estaré en el cielo, que así sea, porque si Yeshúa está conmigo, estoy en el cielo. Y aunque ande por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque Tú estás conmigo.Sucot nos enseña que no quiero ni anhelo nada más. Solo quiero estar en la Presencia de mi Adón / Señor. Y si estoy en la Presencia de mi Adón, lo tengo todo, porque ¿qué más, o qué cosa podría pedir mayor que eso?
שְׂמֹאלוֹ תַּחַת לְרֹאשִׁי וִימִינוֹ תְּחַבְּקֵנִי
Semoló tájat leroshí vimonó tejaqkeni
Su izquierda bajo mi cabeza y su derecha me abraza.