Hay algunos de los aquí presentes que no gustarán la muerte

Hay algunos de los aquí presentes que no gustarán la muerte

"Hay algunos de los aquí presentes que no gustarán la muerte"

¿A qué venida se refiere?

Aquí debe de identificarse algo que la mayoría de los comentaristas occidentales pasan por alto sistemáticamente por leer Daniel 7 a través de una lectura descendente preconcebida: El movimiento del Hijo del Hombre en Daniel 7:13. El texto arameo es inequívoco:

עִם־עֲנָנֵי שְׁמַיָּא כְּבַר אֱנָשׁ אָתֵה הֲוָה וְעַד־עַתִּיק יוֹמַיָּא מְטָה
«Con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, y llegó hasta el Anciano de Días.» – (Dn 7:13, TM arameo)

texto: אָתֵה הֲוָה— «venía siendo» (participio + verbo auxiliar): movimiento continuo.
texto: עַד־עַתִּיק יוֹמַיָּא — «hasta el Anciano de Días»: el destino es el trono ubicado en los cielos.
texto: מְטָה — «llegó, alcanzó»: culminación del movimiento hacia arriba.

El «venir» de Daniel 7 es, en consecuencia, un movimiento ascendente del Hijo del Hombre/Ben Adam desde una posición subordinada hacia el trono del Padre para recibir el dominio, la gloria y el reino (v. 14). La dirección es de la tierra al cielo, no del cielo a la tierra.

Cuando Yeshúa anuncia que algunos «verán al Hijo del Hombre venir en su Reino» en Mt 16:28, el lenguaje según Daniel, señala al evento de su ascenso y entronización ante el Padre, es decir, a la Resurrección y Ascensión como acto constitutivo del Reino del Mesías.

Por tanto, el «venir», según el lenguaje de Daniel, es un ascenso, no descenso. El Hijo del Hombre se mueve desde una posición inferior hacia el Anciano de Días. Las nubes son el vehículo de ese movimiento ascendente, exactamente como en la Ascensión de Hechos 1:9 donde: «una nube le recibió y le quitó de sus ojos». La nube vendría a ser el vehículo que en Daniel transporta al Ben Adám/Hijo del Hombre hacia el Anciano de Días. El evento de la Ascensión es precisamente el momento de la «venida» del Hijo del Hombre «hasta el Anciano de Días» y recibe la investidura descrita en Daniel 7:14:

«Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.» (Dn 7:14)

Conforme a esta lectura, «algunos de los aquí presentes» que «no probarán la muerte» antes de «ver al Hijo del Hombre venir en su Reino» son los discípulos que sobreviven para ser testigos del evento: la resurrección, las apariciones post-resurrección, y la Ascensión hacia el Anciano de Días: el momento en que el Reino es conferido al Mesías en su trono.

La promesa de Mt 16:28 no es una afirmación sobre el fin del mundo sino sobre el ascenso del Mesías a su trono. El Reino no llega desde arriba en un momento futuro indefinido: es conferido en el evento histórico de la Ascensión, cuando el Ben Adam/Hijo del Hombre «viene hasta el Anciano de Días» conforme a la visión de Daniel.

Este reencuadre tiene implicaciones prácticas directas para la formación de los Discípulos, que es, precisamente, el contexto en que Yeshúa pronuncia la enseñanza (vv. 24–26). El llamado a negar el yo, tomar la cruz y seguir al Mashíaj/Mesías no queda suspendido en espera de un reino futuro, porque el Reino ya fue conferido, el Ben Adám ya está sentado en su trono, y el discípulo es llamado a vivir ahora bajo el dominio del Hijo del Hombre glorificado.

La visión de Esteban ofrece una corroboración de esta lectura. En el momento de su martirio, Esteban contempla la realidad que Dn 7:14 describe como el estado resultante del «venir» del Ben Adam/Hijo del Hombre hacia el Anciano de Días:

 «Lleno del Espíritu de Santidad, fijó la mirada en el cielo y vio la gloria de Elohím, y a Yeshúa de pie a la diestra de Elohím. Y dijo: 'Veo los cielos abiertos y al Hijo del Hombre de pie a la diestra de Elohím.'» (Hch 7:55–56)

En este pasaje, el título «Hijo del Hombre» aparece como un caso singular fuera de los Evangelios en el que alguien distinto de Yeshúa emplea la expresión Ben Adam. Lucas lo introduce de manera deliberada, pues Esteban no describe simplemente una visión general de Yeshúa glorificado, sino que alude implícitamente a Daniel 7:13. De este modo, identifica al Yeshúa que contempla con el «Hijo del Hombre» del profeta Daniel, quien, tras su ascensión, referida en Hechos de los Emisarios, ha recibido el Reino y se encuentra ya en plena posesión de él.

PARDES fomenta el estudio, la reflexión y la meditación de las Escrituras, siguiendo las enseñanzas de los primeros discípulos de Yeshúa el Mashíaj del movimiento haDérej (El Camino; Hch 24:1)