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Cristianos que guardaban las fiestas judías en la Antioquía del siglo IV: el testimonio de Juan Crisóstomo

Cristianos que guardaban las fiestas judías en la Antioquía del siglo IV: el testimonio de Juan Crisóstomo
Sainct Jean Chrisostome», de André Thevet, Les vrais pourtraits et vies des hommes illustres, París, 1584, p. 15. El ejemplar correspondiente está catalogado por el British Museum como 1879,1213.102.

La historiografía reciente ha abandonado la idea de una separación temprana entre el judaísmo y el cristianismo. Uno de los testimonios más elocuentes de esa convivencia prolongada procede de un autor hostil al judaísmo, Juan Crisóstomo. Ordenado presbítero en Antioquía en 386, Crisóstomo pronunció entre 386 y 387 una serie de sermones transmitidos como Κατὰ Ἰουδαίων λόγοι ("Discursos contra los Judíos"). Paul W. Harkins los tradujo al inglés con el título Discourses Against Judaizing Christians, porque el destinatario real de la invectiva son miembros de la propia iglesia antioquena.

Las homilías I y II corresponden al otoño de 386, en vísperas de las fiestas de Tishréi. La III, de comienzos de 387, se dirige contra quienes guardaban Pésaj según el cómputo judío. Las homilías IV a VIII pertenecen al otoño de 387, y la IV vuelve a anunciar el ayuno judío con más de diez días de antelación. Que Crisóstomo regresara al tema al año siguiente, con cinco discursos más, indica que su intervención de 386 no había resuelto el problema.

El pasaje central se encuentra al comienzo de la primera homilía. Crisóstomo interrumpe su serie contra los anomeos porque, dice, otra enfermedad reclama tratamiento urgente, y la describe así:

Ἰωάννου τοῦ Χρυσοστόμου, Κατὰ Ἰουδαίων Λόγος Αʹ, PG 48, στ. 844Τί δέ ἐστι τὸ νόσημα; Ἑορταὶ τῶν ἀθλίων καὶ ταλαιπώρων Ἰουδαίων μέλλουσι προσελαύνειν συνεχεῖς καὶ ἐπάλληλοι, αἱ σάλπιγγες, αἱ σκηνοπηγίαι, αἱ νηστεῖαι· καὶ πολλοὶ τῶν μεθ' ἡμῶν τεταγμένων καὶ τὰ ἡμέτερα λεγόντων φρονεῖν, οἱ μὲν ἐπὶ τὴν θέαν ἀπαντῶσι τῶν ἑορτῶν, οἱ δὲ καὶ συνεορτάζουσι καὶ τῶν νηστειῶν κοινωνοῦσι.

Patrologia Graeca 48,844¿Y cuál es la enfermedad? Las fiestas de los miserables y desdichados judíos están por avanzar sobre nosotros, continuas y una tras otra: las Trompetas, los Tabernáculos, los Ayunos. Y muchos de los que están formados en nuestras filas y dicen pensar como nosotros, unos acuden a contemplar las fiestas, y otros incluso celebran con ellos y participan de sus ayunos.

El texto distingue además dos niveles de implicación. Unos acuden ἐπὶ τὴν θέαν, "al espectáculo", y otros συνεορτάζουσι, "celebran la fiesta con ellos y comparten el ayuno".

La expresión τῶν παρ᾽ ἡμῖν ταττομένων, "de los que están alistados entre nosotros", excluye que se trate de grupos marginales o separados de la iglesia. Son fieles de la comunidad que Crisóstomo pastorea. El texto distingue además dos niveles de implicación. Unos acuden ἐπὶ θέαν (a la contemplación, como espectadores). Otros συνεορτάζουσι (celebran la fiesta junto con ellos) y practican el ayuno. Los calificativos ἀθλίων (miserables) y ταλαιπώρων (desdichados), que suelen omitirse en las citas divulgativas, muestran desde la primera línea el registro de la invectiva.

La nomenclatura procede de la Septuaginta, en el texto de Vaiqrá /Lv 23:24, en el que el texto hebreo prescribe para el primer día del séptimo mes un זִכְרוֹן תְּרוּעָה, "memorial de teruá", que la Septuaginta vierte como μνημόσυνον σαλπίγγων, "memorial de trompetas". El paralelo de Números 29:1: יוֹם תְּרוּעָה יִהְיֶה לָכֶם, "día de teruá será para ustedes", aparece en griego como ἡμέρα σημασίας ἔσται ὑμῖν, "día de señal será para ustedes". La designación "Trompetas" que usa Crisóstomo es, por tanto, la de la Biblia griega de su iglesia. Entre los judíos, en cambio, el nombre de Rosh HaShaná estaba consolidado desde hacía casi dos siglos, pues da título a un tratado de la Mishná, cuya primera mishná establece:

משנה, ראש השנה א, אבְּאֶחָד בְּתִשְׁרֵי רֹאשׁ הַשָּׁנָה לַשָּׁנִים

m. Rosh Hashaná 1:1El primero de Tishri es año nuevo para los años.

El término usado por Crisóstomo: Σκηνοπηγία, "Erección de tiendas", corresponde al חַג הַסֻּכּוֹת, "Fiesta de las Cabañas, de Vaiqrá / Lv 23:34 y aparece en la Septuaginta de Dt 16:16 y en Jn 7:2, donde se lee:

Ἰω. 7,2Ἦν δὲ ἐγγὺς ἡ ἑορτὴ τῶν Ἰουδαίων ἡ σκηνοπηγία

Jn 7:2Y estaba cerca la fiesta de los judíos, la de los Tabernáculos.

En cuanto a los ayunos, el principal es el יוֹם הַכִּפֻּרִים, Día de las Expiaciones (o de la Expiación), de Vaiqrá / Lv 23:27, cuyo precepto וְעִנִּיתֶם אֶת־נַפְשֹׁתֵיכֶם, "y afligirán sus almas" se comprende como ayuno. El texto de Hch 27:9 ya lo designa como "el Ayuno" cuando dice:

Πράξ. 27,9διὰ τὸ καὶ τὴν νηστείαν ἤδη παρεληλυθέναι

Hch 27:9Porque ya había pasado también el Ayuno

El plural νηστεῖαι, "ayunos", admite una lectura y práctica más amplia. Podría incluir el ayuno de Guedalia, el 3 de Tishréi, que la tradición rabínica identifica con el צוֹם הַשְּׁבִיעִי, "Ayuno del séptimo mes" de Zacarías 8:19 (b. Rosh HaShaná 18b).

En la segunda homilía Crisóstomo advierte que el ayuno de los judíos, al que vuelve a calificar con adjetivos despectivos, comenzará "después de cinco días" [insertar aquí el griego de PG 48, homilía II, §1]. Si el ayuno aludido es Iom Kipur, el 10 de Tishréi, el sermón se predicó hacia el 5 de Tishréi, pocos días después de Iom Teruá y diez antes de Sucot. Esto concuerda con la homilía I, que presenta la Fiesta de las Trompetas como todavía por venir. Crisóstomo, por tanto, predica en dos momentos del mismo ciclo festivo con el propósito de impedir que sus fieles acudan al Ayuno.

Las homilías permiten entrever también las razones del atractivo. En la primera, Crisóstomo refuta a quienes consideraban santa la sinagoga porque en ella se guardaban los libros de la Torá / Ley y de los Profetas. Estos datos sugieren motivaciones que incluían la veneración por la antigüedad de las Escrituras, la costumbre social y la convicción de que las fiestas bíblicas conservaban su vigencia.

La octava homilía contiene la exhortación más explícita. En la traducción de Harkins, Crisóstomo declara que si alguno de sus oyentes, presente o ausente, acude al espectáculo de las Trompetas, corre a la sinagoga, participa del Ayuno, guarda el Shabát u observa cualquier otro rito judío, grande o pequeño, él pone por testigos al cielo y a la tierra de que queda libre de responsabilidad:

Κατὰ Ἰουδαίων Λόγος Αʹ, PG 48,855Διαμαρτύρομαι ὑμῖν τὸν οὐρανὸν καὶ τὴν γῆν, ὅτι ἐάν τις ἢ τῶν παρόντων ὑμῶν, ἢ τῶν ἀπόντων, πρὸς τὴν θεωρίαν ἀπέλθῃ τῶν σαλπίγγων, ἢ εἰς τὴν συναγωγὴν ἀπαντήσῃ, ἢ εἰς τὰ Ματρώνης ἀνέλθῃ, ἢ νηστείᾳ κοινωνήσῃ, ἢ σαββάτων μετάσχῃ, ἢ ἄλλο τι μικρὸν ἢ μέγα Ἰουδαϊκὸν ἔθος ἐπιτελέσῃ, καθαρὸς ἐγὼ ἀπὸ τοῦ αἵματος ὑμῶν πάντων

PG 48, 855Pongo por testigos contra ustedes al cielo y a la tierra de que, si alguno de ustedes, presente o ausente, va a contemplar las Trompetas, o acude a la sinagoga, o sube al lugar de Matrona, o participa del Ayuno, o toma parte en el los días de Sabát, o cumple cualquier otra costumbre judía, pequeña o grande, yo estoy limpio de la sangre de todos ustedes.

Es interesante que el pasaje añada al cuadro la observancia del Shabát como práctica de varios cristainos, la cual que no era mencionada en la enumeración inicial de la Homilía I.

El testimonio de Crisóstomo tiene paralelos en la legislación eclesiástica de la misma época y región. El canon 29 del concilio de Laodicea, de la segunda mitad del siglo IV, establece:

Κανὼν κθʹ τῆς ἐν Λαοδικείᾳ Τοπικῆς ΣυνόδουὍτι οὐ δεῖ Χριστιανοὺς ἰουδαΐζειν καὶ ἐν τῷ σαββάτῳ σχολάζειν, ἀλλὰ ἐργάζεσθαι αὐτοὺς ἐν τῇ αὐτῇ ἡμέρᾳ

Concilio de Laodicea, cánon 29No deben los cristianos judaizar y descansar en el Sabát, sino trabajar en ese mismo día.

El canon 37 prohíbe recibir de judíos o herejes los obsequios festivos: μηδὲ συνεορτάζειν αὐτοῖς, "ni celebrar las fiestas juntamente con ellos", con el mismo verbo que emplea Crisóstomo. El canon 38 dispone:

Κανὼν ληʹ τῆς ἐν Λαοδικείᾳ Τοπικῆς Συνόδου, Λαοδ. ληʹὍτι οὐ δεῖ παρὰ Ἰουδαίων ἄζυμα λαμβάνειν

Concilio de Laodicea, cánon 38No se deben recibir Panes sin Levadura de parte de los judíos.

Los Cánones Apostólicos, compilados en Siria por las mismas décadas, sancionan en el canon 70 a quien:

Κανὼν οʹ τῶν Ἁγίων Ἀποστόλων, o Ἀποστ. οʹνηστεύει μετὰ Ἰουδαίων, ἢ συνεορτάζει μετ᾽ αὐτῶν

Canon apostólico 70Ayuna con los judíos o celebra las fiestas con ellos.

Esto fue compilado con deposición para el clérigo y excomunión para el laico. En el ámbito siríaco, Efrén polemiza contra la misma atracción en sus himnos sobre "Panes sin Levadura". A comienzos del siglo V, Jerónimo informa a Agustín (Epístola 112.13):

Hieronymus, Epistula 112, 13usque hodie per totas orientis synagogas inter Iudaeos haeresis est quae dicitur Minaeorum.

Jerónimo, Epístola 112.13Hasta hoy, en todas las sinagogas de Oriente, hay entre los judíos una herejía llamada de los Mineos.

El término "Mineos" corresponde al hebreo מִינִים (Minim; Sectarios), posiblemente una deformación adrede de מַאֲמִינִים (Maaminím; Creyentes; cf. Hch 5:14; 1 Tim 4:12) y añade Jerónimo:

Hieronymus, Epistula CXII ad Augustinum, 13Usque hodie per totas orientis synagogas inter Iudaeos haeresis est, quae dicitur Minaeorum et a Pharisaeis nunc usque damnatur, quos vulgo Nazaraeos nuncupant, qui credunt in Christum, filium Dei, natum de Maria virgine, et eum dicunt esse, qui sub Pontio Pilato passus est et resurrexit, in quem et nos credimus; sed dum volunt et Iudaei esse et Christiani, nec Iudaei sunt nec Christiani

Jerónimo, Epístola CXII ad Augustinum, 13Hasta hoy, en todas las sinagogas de Oriente, hay entre los judíos una herejía llamada de los Mineos, que hasta ahora es condenada por los fariseos, a quienes comúnmente llaman Nazarenos, que creen en Cristo, Hijo de Dios, nacido de María virgen, y dicen que Él es quien padeció bajo Poncio Pilato y resucitó, en quien también nosotros creemos; pero mientras quieren ser a la vez judíos y cristianos, no son ni judíos ni cristianos.

Conviene distinguir este grupo, con identidad propia, de los fieles antioquenos de Crisóstomo, que pertenecían a la gran iglesia. La reiteración de prohibiciones conciliares y canónicas indica, con la cautela habitual en este tipo de fuentes, que las prácticas prohibidas por el Cristianismo seguían existiendo.

La existencia del fenómeno era muy real, ya que ningún predicador dedicaba ocho discursos durante dos años a combatir una práctica inexistente. Las homilías prueban que en la Antioquía de finales del siglo IV había cristianos que asistían a las celebraciones de Tishréi, ayunaban en Iom Kipur, participaban Sucot y guardaban el Shabát, y que lo hacían junto a los judíos de la ciudad y en sus sinagogas. Crisóstomo deja fuera de duda que, más de tres siglos después de la Ascensión de Yeshúa haMashíaj, el Mesías, la frontera entre la iglesia y la sinagoga seguía siendo permeable en una de las principales ciudades del Oriente cristiano, y que la jerarquía eclesiástica tuvo que esforzarse para dividirla.

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