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Mateo 3 en la Temporada de Elul - Tishri

Mateo 3 en la Temporada de Elul - Tishri

Consta por la tradición judía que el mes de Elul hasta el 10 de Tishrí es un mes de introspección y fuerte teshuvá (arrepentimiento). El motivo se debe al Juicio próximo que se tiene en Rosh Hashaná con la aparición del Reino de los Cielos, día festivo conocido también como Zijrón Teruá y Iom Teruá, donde se hace énfasis en el recibimiento del Rey del Universo, para buscar y recibir Su perdón y la expiación de los pecados en el 10 del mes de Tishrí.

El cómputo de cuarenta días del 1 de Elul al 10 de Tishrí, sale de una analogía con la estancia de Moshé en el Sinaí. La Torá registra tres períodos de cuarenta días (Éx 24:18; 34:28; Dt 9:18, 9:25), y la tradición sitúa el tercero, el del perdón por el becerro de oro, entre el 1 de Elul y el 10 de Tishrí, de modo que el día del descenso con las segundas tablas coincide con Iom Kipur / Día de la Expiación.

Varios temas convergen alrededor del período de preparación que va de Elul a Iom Kipur: תְּשׁוּבָה (teshuvá, retorno o arrepentimiento, que incluye וִדּוּי vidui, confesión de pecados), מַלְכוּת (Maljut, Reino), שׁוֹפָרוֹת (Shofarot, textos del cuerno de carnero), זְכוּת אָבוֹת (Zejut Avot, mérito de los patriarcas) y דִּין (Din, Juicio).

El retorno a Dios se pide en razón de la proximidad de la soberanía del Rey, y se estructura en la temporada de Elul y los diez primeros días de Tishrí, donde liturgia de Iom Teruá / Rosh Hashaná se desarrolla en los tres bloques del Musáf (מוסף: servicio de oración adicional que se reza durante la mañana de Rosh Hashaná): מַלְכֻיּוֹת (Maljuiot, proclamaciones del Reino de los Cielos), זִכְרוֹנוֹת (Zijronot, recuerdos del pacto) y שׁוֹפָרוֹת (Shofarot, textos del cuerno).

Durante la estancia de la proclamación de arrepentimiento por Iojanán haMatvil (el Inmersor), conocido helenísticamente como “Juan el Bautista”, estos mismos temas convergen en una sola escena en Mt 3. Y aunque Mt no fecha el comienzo de la avodá (ministerio) de Iojanán acompañado con el anuncio del arrepentimiento para recibir el Reino, el peso del argumento si lo tiene en la convergencia de los temas. ¿Proclamaba, entonces, Iojanán el arrepentimiento y la aproximación del Reino de los Cielos en la temporada de Elul-Tishrí?

La proclamación de Iojanán abre uniendo dos temas: “hagan teshuvá, porque se ha acercado el Reino de los Cielos” (Mt 3:2). El pueblo debe retornar porque el Reino se aproxima. La teshuvá (arrepentimiento) aparece así como preparación para la manifestación de la soberanía del Cielo. De esta manera, el texto que abre Mt 3 reúne dos motivos que ocupan lugar central en la temporada de Elul-Tishrí: la preparación mediante la teshuvá, y el reconocimiento de la soberanía del Rey del Universo.

La voz que prepara el camino del Rey

A esta asociación se añade la manera en que Iojanán interpreta su propia avodá (misión; servicio). Mt aplica a él las palabras del profeta Isaías:

“Voz del que clama: en el desierto preparad el camino de Adonái; enderezad sus sendas” 
(Mt 3:3; Is 40:3).

La cita de Is 40:3 (Mt 3:3) presenta a Iojanán como “voz del que clama: en el desierto preparen el camino de Adonái”(Mt 3:3, citando Is 40:3). Interesa aquí que en el ciclo de la Sinagoga esa unidad de Is 40 encabeza las שבע דנחמתא (shevá denejematá, las siete haftarot de consolación) que se leen desde el Shabát posterior al 9 de Av hasta las puertas de Iom Teruá. El texto anuncia una venida real y pública: “se revelará la gloria de Adonái” (Is 40:5), “Adonái YHVH vendrá con poder” (Is 40:10). La preparación de un camino para el Rey del Universo que se manifiesta es precisamente el contenido de esas semanas.

Zejut Avot

Otro elemento aparece cuando Iojanán se vuelve contra aquellos que confían en su descendencia:

“Hagan, pues, frutos dignos de teshuvá, y no piensen decir dentro de ustedes: “A Avraham tenemos por padre”; porque les digo que Elohím puede levantar hijos a Avraham aun de estas piedras” 
(Mt 3:8-9).

La objeción se dirige al principio de Zejut Avot (זְכוּת אָבוֹת), el mérito acumulado de los patriarcas Avraham, Itzjaq y Iaaqov, al que Israel apela en el juicio, y que la sección de Zijronot invoca pidiendo a Dios que recuerde su pacto (b. Rosh Hashaná 16a). En el judaísmo, זְכוּת אָבוֹת (Zejut Avot) funciona como un fondo de méritos espirituales acumulados por los Patriarcas de los cuales sus descendientes pueden beneficiarse en momentos de juicio. Al hacer sonar el shofar durante el rezo de Zijronot (זִכְרוֹנוֹת; recuerdos del pacto), se busca “despertar” ese mérito y el pacto eterno ante el Rey del Universo. Aunque en esta sección Dios evalúa el comportamiento de toda la humanidad y recuerda cada acción cometida, el pueblo judío evoca la fidelidad de sus fundadores para pedir misericordia en el Día del Juicio. Cuando Iojanán dice: “no piensen decir dentro de ustedes: tenemos por padre a Avraham” (Mt 3:9), está negando la validez del argumento sobre el que descansa la petición de perdón, y exige en su lugar: “frutos digno de arrepentimiento” (Mt 3:8).

Iom HaDin – Día del Juicio

El lenguaje de Mt 3 se vuelve abiertamente judicial.

“¿Quién les enseñó a huir de la ira venidera?” 
(Mt 3:7).
“Ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles” (Mt 3:10).
“Todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego” 
(Mt 3:10).
“Su aventador está en su mano, y limpiará su era; recogerá su trigo en el granero y quemará la paja” 
(Mt 3:12).

El anuncio del Reino contiene, por tanto, un anuncio de דִּין (Din; Juicio). La llegada del Rey implica hacer una evaluación, y aquí la genealogía no será suficiente. Deben aparecer frutos dignos de arrepentimiento. La teshuvá (arrepentimiento) debe producir una transformación visible porque el juicio ya se encuentra próximo con la venida del Reino de los Cielos.

La correspondencia con Iom Teruá / Rosh Hashaná vuelve a resultar significativa. Ya la Mishná conserva la concepción de este día como tiempo de juicio universal, donde el día toma un aspecto de terror y juicio, el día en que: כָל בָּאֵי עוֹלָם יַעַבְרוּן לְפָנֶיךָ כִּבְנֵי מָרוֹן“kol baéi olam ovrin lefanéja kivnéi marón”: “todos los habitantes del mundo pasan delante de Él como rebaño de ovejas” (m. Rosh Hashaná 1:2; b. Rosh Hashaná 18a).

El tema del Reino de los Cielos aparece así unido al del juicio, la misma combinación que caracteriza la proclamación de Iojanán: el Reino se aproxima y, precisamente por ello, el hombre debe hacer teshuvá/arrepentimiento antes de la llegada del juicio.

Las imágenes agrícolas empleadas por Iojanán apoyan la lectura en esta temporada de Elul-Tishrí. El árbol juzgado por su fruto es paralelo con Tishrí y con la חַג הָאָסִף (Jag haAsíf, Fiesta de la Recolección en la Fiesta de Sucot / Tabernáculos: Éx 23:16; 34:22), cuando uvas, higos, dátiles y granadas han llegado a su cosecha. La era, el aventador y el trigo en el granero corresponden a la trilla de cereales, propia del final de esta temporada. Dentro de este ambiente de Elul-Tishrí, la exigencia de “frutos dignos de teshuvá” y la advertencia contra “todo árbol que no produce buen fruto” tendría una imagen muy presente en estos meses.

Toda esta combinación hace posible que el trasfondo de Mt 3 sea de la temporada de Elul-Tishrí, que se basa en el arrepentimiento, la preparación para recibir la soberanía divina, y la aparición del Rey del Universo juntamente con el Juicio.

Los principios de Teshuvá, Maljut, Zijrón, Zejut Avot y Din son algunos de los grandes ejes que convergen alrededor de Iom Teruá / Rosh Hashaná y Iom Kipur. Ningún elemento aislado permitiría fechar Mt 3. Sin embargo, cuando todos aparecen simultáneamente dentro de una misma proclamación, la posibilidad de que el ministerio inicial de Iojanán en Mt 3 esté situado literaria o históricamente en el ambiente de Elul-Tishrí merece consideración.

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