¿Eres tú el que ha de venir? La verdad detrás de la duda de Iojanán /Jn

¿Eres tú el que ha de venir? La verdad detrás de la duda de Iojanán /Jn

Al oír sobre las obras del Mashíaj, Iojanán envió a dos discípulos porque lo que él recibía como informe no coincidía con las expectativas mesiánicas. Las "obras del Mashíaj" que Iojanán había escuchado en la cárcel (Mt 11,2) eran probablemente un informe sesgado. Es posible que los informes estuvieran filtrados por la visión de fariseos y escribas, quienes presentaban a Yeshúa como “glotón, bebedor, quebrantador del Shabat y amigo de pecadores” (cf. Lc 7,34; Mt 11,19), sembrando dudas en torno a su identidad como el Mashíaj. No es difícil imaginar la escena: "Rabí, este hombre come con publicanos, sus discípulos no ayunan (como nosotros sí hacemos), y rompe las tradiciones del Shabat".

Ese informe sesgado justificaría perfectamente la crisis de Iojanán. La economía de la respuesta de Yeshúa lo confirma, porque si los discípulos ya hubieran transmitido a Iojanán el informe correcto de las sanidades, los leprosos limpios y el pueblo recibiendo las buenas nuevas, la corrección de Yeshúa como nuevo informe sería redundante, Iojanán ya tendría esa información, y no tendría sentido enviársela de nuevo. El informe que Yeshúa ofrece en Mt 11,5 para Iojanán, sin duda alguna, no repite lo ya reportado, pero sí funciona como información nueva, corrigiendo la forma en que el informe debía llegar a Iojanán. Lo hace, además, en cumplimiento exacto de las palabras del profeta Ieshaiáhu/Isaías (Is 35,5–6; 29,18–19; 61,1).

Para corregir a los discípulos de Iojanán, Yeshúa les responde: "Id y contad a Iojanán lo que vosotros oís y veis" (Mt 11,4). Los discípulos de Iojanán no debían transmitir rumores, impresiones parciales ni interpretaciones ajenas, sino aquello que ellos mismos estaban “oyendo” y “viendo”. La expresión “lo que oís y veis” hace énfasis en el carácter directo del testimonio, que en Lc, queda aún más establecido, pues Yeshúa realiza sanidades en presencia de los enviados de Iojanán y solo entonces les ordena comunicar “lo que habéis visto y oído”.

Así, Yeshúa les exige ser testigos directos como lo ordena la Torá, y no de rumores, como testigos debían transmitir la evidencia verdadera: los ciegos ven, los cojos andan, los muertos resucitan y el pueblo recibe buenas nuevas. Con ello confirma su identidad como el Mashíaj y forma a los discípulos de Iojanán como testigos veraces. En la Torá, el edut (עֵדוּת, testimonio) válido procede de reiyá ve-shemiá (רְאִיָּה וּשְׁמִיעָה) vista y oído del testigo, no de rumores (Dt 19,15; cf. Lv 5,1). Este principio se fundamenta en la Torá, los edim (עדים, testigos) deben declarar lo que vieron y oyeron presencialmente (Dt 19,15). El edut (עדות, testimonio) válido no procede de rumores, sino de la experiencia directa.

De esta manera, Yeshúa devuelve a Iojanán un informe limpio, basado en señales según la profecía mesiánica de Isaías, y elimina el “ruido” de las interpretaciones hostiles.

El tropiezo o los tropiezos de Mt 11,6, en este contexto, eran los fariseos y escribas, quienes difundían informes falsos sobre Yeshúa. Los discípulos de Iojanán, al transmitir esos reportes a su maestro, se convirtieron en portadores de un mensaje falso. De ahí la advertencia de Yeshúa: "Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera llevar al cuello una piedra de molino y ser hundido en el mar…" (Mt 18,6–7). El “tropiezo” se personifica en quienes inducen a los creyentes al error o la duda, mostrando la gravedad de desviar a los pequeños de la emuná / creencia /lealtad.

PARDES fomenta el estudio, la reflexión y la meditación de las Escrituras, siguiendo las enseñanzas de los primeros discípulos de Yeshúa el Mashíaj del movimiento haDérej (El Camino; Hch 24:1)