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¿Obtiene expiación quien peca intencionalmente?

¿Obtiene expiación quien peca intencionalmente?
Pacto de sangre en el monte Sinaí (Éx 24:8), pintura por Yoram Raanan.

Levítico 16 describe cómo el ritual del macho cabrío expiatorio en Iom Kipur alcanza la expiación por todos los pecados de Israel, incluso los actos de rebelión. Números 15, sin embargo, establece que una persona que peca involuntariamente puede traer una ofrenda y ser perdonada, pero la persona que peca intencionalmente es cortada del pueblo.

El Séfer Vaiqrá / Levítico cierra su descripción de la purificación anual del Tabernáculo en Iom Kipur explicando que el ritual del día limpia y expía todos los pecados de cualquier clase:

ויקרא טז:ל כִּי בַיּוֹם הַזֶּה יְכַפֵּר עֲלֵיכֶם לְטַהֵר אֶתְכֶם מִכֹּל חַטֹּאתֵיכֶם לִפְנֵי יְ־הוָה תִּטְהָרוּ

Lv 16:30Porque en este día se hará expiación por ustedes, para purificarlos de todos sus pecados; delante de Adonái quedarán purificados)..

Aquí no se establece ninguna distinción entre tipos de pecados ni tipos de pecadores. Esto se ve también con claridad en la confesión que el sacerdote pronuncia sobre el macho cabrío enviado al desierto, donde vuelve a aparecer la palabra כֹּל ("todo"):

ויקרא טז:כא:וְסָמַךְ אַהֲרֹן אֶת שְׁתֵּי (ידו) [יָדָיו] עַל רֹאשׁ הַשָּׂעִיר הַחַי וְהִתְוַדָּה עָלָיו אֶת כָּל עֲו‍ֹנֹת בְּנֵי יִשְׂרָאֵל וְאֶת כָּל פִּשְׁעֵיהֶם לְכָל חַטֹּאתָם

Lv 16:21Aarón pondrá ambas manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel y todas sus transgresiones, todos sus pecados....

La inclusión de פשע (peshá)1El verbo peshá se utiliza como sinónimo de rebelión política, es decir, de un pueblo que se rebela contra un rey o viola el juramento de lealtad que había hecho a dicho rey, como ocurre en 1 Reyes 12:19 (la rebelión de Israel contra Roboam); 2 Reyes 1:1 (la rebelión del rey Mesa de Moab contra Joram); y 2 Reyes 8:20 (la rebelión de Edom contra Joram)., término que casi siempre designa actos deliberados de rebelión, en particular contra el Eterno, refuerza el punto. El verbo פשע se usa de manera generalizada para indicar un acto de revuelta o insurrección, y no una falta inadvertida o menor. Véase, por ejemplo, el paralelo que el Eterno traza en Ezequiel entre rebelarse y peshá.

יחזקאל ב:ג:וַיֹּאמֶר אֵלַי בֶּן אָדָם שׁוֹלֵחַ אֲנִי אוֹתְךָ אֶל בְּנֵי יִשְׂרָאֵל אֶל גּוֹיִם הַמּוֹרְדִים אֲשֶׁר מָרְדוּ בִי הֵמָּה וַאֲבוֹתָם פָּשְׁעוּ בִי עַד עֶצֶם הַיּוֹם הַזֶּה

Ez 2:3Y me dijo: "Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel, a naciones rebeldes que se han rebelado contra mí. Ellos y sus padres se han sublevado contra mí hasta este mismo día".

El carácter intencional y volitivo de la ofensa se sostiene de manera abrumadora también en el sustantivo.2Así, según Sal 51:5, el pecador es consciente de su peshá específico y, en Sal 32:5, se lo declara al Eterno. En Miq 6:7, los israelitas consideran la posibilidad de ofrecer a sus primogénitos en sacrificio para expiar sus peshaim, lo cual difícilmente podría referirse a faltas menores. De ahí que el Talmud afirme: פשעים אילו המרדים (peshaim, "estas son las rebeliones"), en b. Iomá 36b. Así, el Eterno advierte a los israelitas del período del desierto contra rebelarse contra su ángel o mensajero:

שמות כג:כאהִשָּׁמֶר מִפָּנָיו וּשְׁמַע בְּקֹלוֹ אַל תַּמֵּר בּוֹ כִּי לֹא יִשָּׂא לְפִשְׁעֲכֶם כִּי שְׁמִי בְּקִרְבּוֹ

Éx 23:21Guárdate delante de él y escucha su voz; no te rebeles contra él, porque no perdonará las rebeliones de ustedes, pues mi nombre está en él

La limpieza de los pecados del pueblo es automática: si el ritual se ejecuta correctamente en el día correcto, los pecados quedan simplemente borrados. El pueblo ni siquiera participa activamente en el proceso. El sacerdote es quien pronuncia la confesión; el pueblo no dice ni hace absolutamente nada.3Ciertamente, en Iom Kipur se exige al pueblo abstenerse de trabajar y "afligirse". Sin embargo, no debe exagerarse el alcance de esta exigencia. Lo que se requiere del pueblo no es, como sostuvo Maimónides respecto del arrepentimiento (Mishné Torá, Séfer haMadá, "Leyes del arrepentimiento" 2:2), una expresión de remordimiento por transgresiones específicas y el compromiso de abstenerse de ellas desde ese momento y en el futuro, sino únicamente un gesto general de sumisión silenciosa al Eterno; véase David A. Lambert, How Repentance Became Biblical: Judaism, Christianity, and the Interpretation of Scripture (Oxford: Oxford University Press, 2015), 28–30. El texto tampoco establece otros requisitos previos para la expiación más allá de esta expectativa muy básica y poco definida.

Los pecados intencionales no son perdonados: Números 15


Números 15 contiene una descripción muy distinta de cómo obtener el perdón del pecado. El pasaje comienza introduciendo el pecado no intencional:

במדבר טו:כב:וְכִי תִשְׁגּוּ וְלֹא תַעֲשׂוּ אֵת כָּל הַמִּצְו‍ֹת הָאֵלֶּה אֲשֶׁר דִּבֶּר יְ־הוָה אֶל מֹשֶׁה. אֵת כָּל אֲשֶׁר צִוָּה יְ־הוָה אֲלֵיכֶם בְּיַד מֹשֶׁה מִן הַיּוֹם אֲשֶׁר צִוָּה יְ־הוָה וָהָלְאָה לְדֹרֹתֵיכֶם

Nm 15:22-23Y si yerran involuntariamente y no cumplen todos estos mandamientos que Adonái declaró a Moshé, todo lo que Adonái les ordenó por medio de Moshé, desde el día en que Adonái lo ordenó y en adelante, por sus generaciones

El texto subdivide luego la ofensa en dos categorías. La primera es un pecado que involucra a toda la Comunidad (vv. 24-26)4במדבר טו:כד וְהָיָה אִם מֵעֵינֵי הָעֵדָה נֶעֶשְׂתָה לִשְׁגָגָה וְעָשׂוּ כָל הָעֵדָה פַּר בֶּן בָּקָר אֶחָד לְעֹלָה לְרֵיחַ נִיחֹחַ לַי־הוָה וּמִנְחָתוֹ וְנִסְכּוֹ כַּמִּשְׁפָּט וּשְׂעִיר עִזִּים אֶחָד לְחַטָּת.Núm 15:24 Si esto se hizo inadvertidamente, por un descuido de la comunidad, toda la comunidad presentará un novillo como holocausto de aroma grato a YHVH, junto con la correspondiente ofrenda vegetal y su libación, y un macho cabrío como ofrenda por el pecado.במדבר טו:כה וְכִפֶּר הַכֹּהֵן עַל כָּל עֲדַת בְּנֵי יִשְׂרָאֵל וְנִסְלַח לָהֶם כִּי שְׁגָגָה הִוא וְהֵם הֵבִיאוּ אֶת קָרְבָּנָם אִשֶּׁה לַי־הוָה וְחַטָּאתָם לִפְנֵי יְ־הוָה עַל שִׁגְגָתָם.טו:כו וְנִסְלַח לְכָל עֲדַת בְּנֵי יִשְׂרָאֵל וְלַגֵּר הַגָּר בְּתוֹכָם כִּי לְכָל הָעָם בִּשְׁגָגָה.Núm 15:25 El sacerdote hará expiación por toda la comunidad de Israel y les será perdonado, pues se trató de un error; y por su error han traído su ofrenda, una ofrenda presentada por fuego a YHVH, y su ofrenda por el pecado delante de YHVH.15:26 A toda la comunidad de Israel y al extranjero que reside en medio de ellos les será perdonado, porque a todo el pueblo le ocurrió por error. y la segunda es un pecado individual.

במדבר טו:כזוְאִם נֶפֶשׁ אַחַת תֶּחֱטָא בִשְׁגָגָה וְהִקְרִיבָה עֵז בַּת שְׁנָתָהּ לְחַטָּאת. וְכִפֶּר הַכֹּהֵן עַל הַנֶּפֶשׁ הַשֹּׁגֶגֶת בְּחֶטְאָה בִשְׁגָגָה לִפְנֵי יְ־הוָה לְכַפֵּר עָלָיו וְנִסְלַח לוֹ

Nm 15:27-28Si es una sola persona la que pecó involuntariamente, ofrecerá una cabra de un año como ofrenda por el pecado. El sacerdote hará expiación delante de Adonái en favor de la persona que erró, pues pecó involuntariamente, haciendo tal expiación por ella para que le sea perdonado.

Ambos rituales incluyen un conjunto de sacrificios. En cada caso, el texto especifica que este ritual es solo para quienes pecaron בִּשְׁגָגָה, bishgagá, "por error, inadvertidamente", La idea fundamental es que la persona efectivamente realizó el acto prohibido, pero no lo hizo con plena conciencia de estar rebelándose contra el mandamiento. Y el texto hace énfasis que la regla se aplica por igual a israelitas y a residentes extranjeros (v. 29).

El texto pasa entonces a los pecados deliberados y aclara que estos no son perdonados:

במדבר טו:כז:וְהַנֶּפֶשׁ אֲשֶׁר תַּעֲשֶׂה בְּיָד רָמָה מִן הָאֶזְרָח וּמִן הַגֵּר אֶת יְ־הוָה הוּא מְגַדֵּף וְנִכְרְתָה הַנֶּפֶשׁ הַהִוא מִקֶּרֶב עַמָּהּ. כִּי דְבַר יְ־הוָה בָּזָה וְאֶת מִצְוָתוֹ הֵפַר הִכָּרֵת תִּכָּרֵת הַנֶּפֶשׁ הַהִוא עֲו‍ֹנָה בָהּ

Números 15:30-31Pero la persona que obre con mano alzada, sea nativa o extranjera, ultraja a Adonái; esa persona será cortada de en medio de su pueblo. Porque despreció la palabra de Adonái y quebrantó su mandamiento, esa persona será ciertamente cortada; su iniquidad recae sobre ella

Quien peca deliberadamente ha ultrajado a Adonái y es castigado con la excisión o "corte", pena cuyo significado se discute (véase más abajo), sin opción de ofrecer un sacrificio y recibir perdón.5Esta concepción de los sacrificios expiatorios aparece también en Levítico 4–5, donde el jatat (ofrenda por el pecado) y el asham (ofrenda por la culpa) se describen como sacrificios destinados a pecados involuntarios.Nota del editor: Para más información sobre estos sacrificios, véase James W. Watts, «Leviticus' Rhetorical Presentation of the Sin and Guilt Offerings», TheTorah (2019). Así pues, este texto está en tensión con Levítico 16 y su descripción de cómo los rituales del Día de la Expiación expían todos los pecados. Deben reconciliarse ambas concepciones.

Bloquear al Ofensor hasta Yom Kipur

Jacob Milgrom (1923-2010) piensa que sí. Intenta resolver la contradicción argumentando que Números 15 exige a los israelitas impedir el acceso del ofensor premeditado al Templo, de modo que no pueda ofrecer un sacrificio de expiación. Esto deja al pecador expuesto y susceptible de ser "cortado", es decir, la muerte y la extinción de su línea familiar a manos del Eterno, según el entendimiento de Milgrom.6Sobre la comprensión que Milgrom tiene de karet, véase Jacob Milgrom, Numbers, The JPS Torah Commentary (Filadelfia: JPS, 2004), 405–408.

Sin embargo, la esperanza para ese individuo no está perdida. Si llega Iom Kipur antes de que el Eterno le inflija el כָּרֵת karet, cuando el sumo sacerdote realiza los rituales de expiación en favor de todos, ello expiará también por el pecador deliberado.7Para su intento de sintetizar diversos textos sacerdotales sobre la expiación dentro de un sistema único y coherente, véase Jacob Milgrom, «The Priestly Doctrine of Repentance», RB 82 (1975): 186–205. Milgrom sugiere que el karet de Números 15:30–31 se refiere únicamente a pecados intencionales cometidos públicamente, como una manifestación descarada y provocadora de rebelión, y sostiene que el caso de Levítico 5:20–26 respalda este análisis. Este texto trata de una persona que se apropia indebidamente de los bienes de otra y miente al respecto ante un tribunal bajo juramento. Según el texto, tal persona puede presentarse en cualquier momento, confesar su acto de robo, compensar al prójimo perjudicado y ofrecer al Eterno un sacrificio asham por su pecado de perjurio. Aunque su perjurio es premeditado, no queda excluida del santuario ni sujeta a karet, como aparentemente exigiría Números 15:30–31, porque jurar falsamente no constituye un pecado visible en el momento en que se comete. La decisión del perjuro de sincerarse y confesar su pecado intencional, compárese Números 5:5–8, lo convierte en un pecado involuntario, que entonces puede ser reparado mediante la presentación de un asham personal antes de la llegada de Iom Kipur. Sin embargo, el texto de Números no hace referencia alguna a una distinción entre pecados intencionales cometidos en público y pecados intencionales cometidos en privado, por lo que esa distinción no debería imponérsele. Además, la idea de que la confesión transforma un pecado intencional en uno inadvertido nunca se expresa en ningún texto bíblico; Milgrom la ha formulado para armonizar estos dos textos.

Una lectura forzada

La lectura que Milgrom hace de Números 15 es forzada. El pasaje no dice nada acerca de impedirle a alguien ofrecer un sacrificio. Además, la frase singular y enfática הִכָּרֵת תִּכָּרֵת הַנֶּפֶשׁ הַהִוא (esa persona será ciertamente cortada) suena a mandato, es decir, algo que los israelitas están obligados a hacerle a esa persona, y no algo que Adonái amenaza con hacer Él mismo (y con suficiente holgura como para que quizá no llegue a hacerlo antes de Iom Kipur).

Es más probable que la cláusula se refiera a una obligación de la Comunidad de excomulgar al ofensor, tal como en efecto lo entendió la comunidad de Qumrán.8Para la práctica de Qumrán, véase Gary A. Anderson, «Intentional and Unintentional Sin in the Dead Sea Scrolls», en David P. Wright et al., eds., Pomegranates and Golden Bells: Studies in Biblical, Jewish, and Near Eastern Ritual, Law, and Literature in Honor of Jacob Milgrom (Winona Lake, Indiana: Eisenbrauns, 1995), 49–64. Para la interpretación de karet como expulsión, véase Tom Hobson, «Punitive Expulsion in the Ancient Near East», ZAR 17 (2011), 1–18; G. Thomas Hobson, «KARATH as Punitive Expulsion», en L. R. Lanzillotta e I. M. Gallarte, eds., Greeks, Jews, and Christians: Historical, Religious, and Philological Studies in Honor of Jesús Peláez del Rosal (EFN 10; Córdoba: Ediciones El Almendro, s. f.), 67–90. Como señaló Baruch Levine (1930-2021), este es el sentido básico de la expresión: la pena significaba originalmente el destierro del propio clan o territorio.9Véase Baruch A. Levine, Numbers 1–20, Anchor Yale Bible (Nueva York: Doubleday, 1993), 466. El destierro de la membresía en la comunidad del Templo es una forma atenuada de la pena de muerte.10Para la estrecha relación entre la expulsión del espacio sagrado y la muerte, véase Génesis 3:23, donde se impide el acceso al «árbol de la vida», y Génesis 4:14, donde la expulsión de Caín de la presencia protectora de la divinidad hacia una tierra de nadie hace que su asesinato parezca inevitable. Véase también 1 Samuel 26:19–20. El hecho de que David haya sido expulsado del dominio de YHVH y obligado a ponerse bajo el patrocinio de otros dioses aparentemente hace posible que Saúl lo ejecute.

Por último, Nm 15 parece completamente ajeno a la existencia de Iom Kipur. No considera la posibilidad de permitir, o de prohibir, que el pecador espere a Iom Kipur y obtenga entonces la expiación.

Números 15:22-31 probablemente precede al establecimiento de Iom Kipur tal como aparece ahora en Levítico 16. Más aún, la revisión del texto de Levítico 16, que convirtió la purificación esporádica del Tabernáculo en el ritual anual de expiación de Iom Kipur, podría incluso entenderse como un rechazo deliberado de Números 15:22-31 y de su enfoque sobre el pecado y la expiación.

En todo caso, los dos textos se sitúan con claridad en polos opuestos del espectro teológico en el asunto del pecado y la expiación. Según Números 15, todos los pecados cometidos a sabiendas equivalen a una rebelión flagrante y son enteramente imperdonables, mientras que el texto de Levítico 16 ofrece expiación anual para toda violación. Esta diferencia procede de visiones contrastantes sobre la naturaleza del pecado y sobre si el ritual sacerdotal busca lograr סליחה (Selijá: Perdón, Números 15) o כפרה (Kapará: Expiación, Levítico 16). Expliquémoslo.

El pecado intencional es inaceptable e imperdonable: Números 15

Números 15 concibe el "pecado" como una ofensa personal contra Adonái, razón por la cual el texto habla de la necesidad de recibir סליחה (selijá: perdón) de parte de Adonái (véanse los vv. 25-26, 28). Su postura es que el perdón solo resulta alcanzable si la ofensa fue inadvertida. Los individuos que se rebelan a sabiendas contra cualquiera de las leyes del Eterno pierden de inmediato su derecho a la vida; todo pecado intencional es del todo inaceptable y se castiga con כָּרֵת karet.11Esto es semejante a la posición inicial del Eterno en el relato del jardín del Edén respecto del castigo por comer del árbol prohibido del conocimiento. El castigo se presenta como una muerte inmediata, independientemente de la gravedad intrínseca o de la relativa trivialidad de la transgresión específica, que, después de todo, no consiste en asesinato ni idolatría. Esto es considerablemente más severo que el enfoque que se halla en otros lugares de la Torá, donde el karet se asigna a violaciones específicas que constituyen símbolos del pacto en su conjunto: la omisión de la circuncisión (Gn 17:14), la observancia del Shabat (Éx 31:14b) o la ofrenda de Pésaj en su tiempo debido (Nm 9:13).12Otros textos bíblicos destacan de manera semejante ciertos mandamientos o estipulaciones del pacto que poseen una importancia particular, por ejemplo, Deuteronomio 27:15–26; Ezequiel 18; Salmo 15, lo que muestra que la jerarquización de los pecados es un concepto aceptado en muchos textos bíblicos. Números 15 resulta inusual a este respecto.

Números 15:22-31, en cambio, postula que no puede haber jerarquía entre los mandamientos, puesto que todos derivan por igual del legislador divino. Números 15:22-31 representa una elevación de cada mandamiento individual al nivel de encarnación simbólica del pacto como totalidad.

Esto contrasta marcadamente con la presentación de la circuncisión en Gn 17, donde la persona que se niega a circuncidarse es "cortada" por haber quebrantado el pacto de Dios:

ראשית יז:ידוְעָרֵל זָכָר אֲשֶׁר לֹא יִמּוֹל אֶת בְּשַׂר עָרְלָתוֹ וְנִכְרְתָה הַנֶּפֶשׁ הַהִוא מֵעַמֶּיהָ אֶת בְּרִיתִי הֵפַר

Gn 17:14Y el varón incircunciso que no circuncide la carne de su prepucio, esa persona será cortada de su parentela; ha quebrantado mi pacto

Según Números 15:31, en cambio, la persona que desobedece a sabiendas cualquier mandamiento es cortada porque דְבַר יְ־הוָה בָּזָה וְאֶת מִצְוָתוֹ הֵפַר (despreció Mi Palabra y quebrantó Mi mandamiento).

Mantener la buena posición de la comunidad ante Adonái

La segunda parte de la formulación וְנִכְרְתָה הַנֶּפֶשׁ הַהִוא מִקֶּרֶב עַמָּהּ, "esa persona será cortada de en medio de su pueblo", en el v. 30, resulta crucial: muestra una preocupación por la integridad de la Comunidad. El pecador debe ser removido de la sociedad en la que vive. Esto refleja una preocupación por la aplicación de la justicia y, además, por mantener la pureza y el bienestar de la Comunidad.

Para conservar su buena posición ante el Eterno y protegerse de la desgracia, la Comunidad debe extirpar de su seno a los individuos pecadores. Esto deja un papel limitado a los rituales destinados a obtener el perdón divino, que solo están disponibles para los pecadores inadvertidos.13La visión ideal de Ezequiel concuerda con este modelo. En uno de sus discursos, el libro afirma que las personas pueden deshacerse de sus pecados sin mediación ritual e incluso transformarse radicalmente a sí mismas:יחזקאל יח:לא הַשְׁלִיכוּ מֵעֲלֵיכֶם אֶת כָּל פִּשְׁעֵיכֶם אֲשֶׁר פְּשַׁעְתֶּם בָּם וַעֲשׂוּ לָכֶם לֵב חָדָשׁ וְרוּחַ חֲדָשָׁה.Ezeq 18:31 Arrojen de sobre ustedes todos sus actos de rebelión con los que se han rebelado, y háganse un corazón nuevo y un espíritu nuevo.En otro lugar, Ezequiel habla de cómo el Eterno mismo purificará personalmente a Israel en algún momento futuro, de manera que el pecado y la rebelión lleguen a ser para siempre cosa del pasado (Ezeq 36:25–27). Lo que ambos textos tienen en común es la irrelevancia del ritual sacerdotal para tratar con el pecado intencional.

El pecado intencional es inevitable, pero debe ser expiado: Levítico 16

La teología de Levítico 16 contrasta de manera notable con lo anterior. Su visión del pecado se acerca más a la expresada en Eclesiastés.

קהלת ז:ככִּי אָדָם אֵין צַדִּיק בָּאָרֶץ אֲשֶׁר יַעֲשֶׂה טּוֹב וְלֹא יֶחֱטָא

Lv 16:30Ciertamente no hay hombre justo en la tierra que haga el bien y no peque.

Todo el mundo peca al menos una vez, al menos de vez en cuando, y no solamente sin advertirlo.14Otros pasajes que expresan la inevitabilidad del pecado humano incluyen Génesis 8:21; 1 Reyes 8:46; Salmo 130:3; Job 15:14–16. Incluso el sumo sacerdote debe obtener expiación para sí mismo y para su casa antes de poder proveer expiación a los demás (cf. vv. 6, 11, 17). Y lo que vale para cada individuo vale también para Israel como unidad colectiva.

Pecado e impureza

Levítico 16 considera inevitable el pecado rebelde. Esto se indica mediante la presentación en paralelo de la desobediencia pecaminosa junto con las impurezas físicas:

ויקרא טז:יזוְכִפֶּר עַל הַקֹּדֶשׁ מִטֻּמְאֹת בְּנֵי יִשְׂרָאֵל וּמִפִּשְׁעֵיהֶם לְכָל חַטֹּאתָם וְכֵן יַעֲשֶׂה לְאֹהֶל מוֹעֵד הַשֹּׁכֵן אִתָּם בְּתוֹךְ טֻמְאֹתָם

Lv 16:16Y hará expiación por el Santuario a causa de las impurezas de los hijos de Israel y de sus rebeliones, por todos sus pecados; y lo mismo hará con la Tienda de Reunión, que mora con ellos en medio de sus impurezas.

La mayoría de las impurezas, como las que provienen del contacto con un muerto, del parto, de las emisiones genitales y demás, son imposibles de evitar. Forman parte inseparable del ciclo de la vida. La implicación del v. 16 es que lo mismo vale para el pecado intencional: forma parte inseparable del ciclo anual de la vida.

No se trata de arrepentimiento ni de remordimiento

La comprensión del pecado que subyace a Levítico 16 explica por qué el Iom Kipur bíblico no incluye ninguna declaración de תשובה (teshuvá, arrepentimiento) del tipo formulado por Maimónides: ולעולם איני חוזר לדבר זה, "y nunca más volveré a esto".15Mishné Torá, Séfer haMadá, «Leyes de la Teshuvá», 1:1. El supuesto implícito de Lv 16 es que los pecadores repetirán sus pecados. Por eso Iom Kipur regresará al año siguiente para remover los pecados una vez más.

Por esta misma razón, además, Lv 16 no dice nada sobre el remordimiento doloroso ni sobre el perdón divino. Resulta difícil sentir hondo remordimiento por la conducta pecaminosa, o sentirse en exceso ofendido por otros que se rebelan, cuando la conducta pecaminosa se entiende como algo natural e inevitable. Esto, a su vez, implica algo fundamental acerca de la humanidad. Levítico 16 coincidiría con el veredicto del profeta Jeremías:

ירמיה יז:טעָקֹב הַלֵּב מִכֹּל וְאָנֻשׁ הוּא מִי יֵדָעֶנּוּ

Jer 19:9Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y sin remedio; ¿quién lo conocerá?

Dado que los individuos pecarán una y otra vez, poniendo en peligro sus propias vidas y el bienestar de la Comunidad, se necesita un sistema que aborde el problema de forma recurrente y para siempre: v. 31: חוקת עולם, "estatuto perpetuo". Esta es la base de la legislación de Iom Kipur en Lv 16: se expulsan los pecados en lugar de a los pecadores, y toda la Comunidad recibe la pizarra limpia.

Desde la perspectiva de Levítico 16, Números 15 resulta excesivamente riguroso, utópico e imposible de vivir. La exigencia de remover continuamente del colectivo a todo pecador intencional (junto con la exigencia de que cada pecador inadvertido haga expiación por cada una de sus faltas inadvertidas) con el fin de mantener una Comunidad de piadosos prístina y segura ignora las realidades de la naturaleza humana y amenaza con degenerar en una sociedad opresiva y divisiva.

Expiación, no perdón

Por eso Lv 16 nada dice sobre סליחה (Selijá: perdón personal) y habla únicamente de כפרה (expiación). El texto se muestra menos preocupado por lograr una reconciliación entre Dios e Israel en el plano interpersonal que por limpiar la morada terrenal del Eterno y su entorno humano circundante. Todo el capítulo está primordialmente interesado en la eliminación de la contaminación producida por pecados e impurezas y en la purificación del santuario y de Israel.

En Lv 16, el sacerdote recita los pecados del pueblo mientras coloca sus manos sobre la cabeza del macho cabrío, cargando así los pecados sobre el animal. El macho cabrío es luego enviado para siempre lejos de Adonái y del pueblo (vv. 21-22).

Subyace a este ritual la comprensión de que los actos pecaminosos generan una suerte de desecho tóxico que se adhiere tanto a los pecadores como al Santuario y sus utensilios, el lugar donde reside la Presencia de Dios. La acumulación del pecado, igual que la de la impureza física, podría llegar a suscitar la ira divina, terminando o bien en el abandono completo de su morada terrenal por parte de Dios, o bien en un golpe letal contra la fuente de la toxicidad nociva: el pueblo que habita en el dominio de Adonái, donde se halla Su Santuario.

El Dios bíblico puede con frecuencia responsabilizar a una Comunidad entera por las ofensas de individuos aislados.16Véase, por ejemplo, Levítico 20:4–5, donde el hecho de que la comunidad no ejecute al adorador de Mólek da lugar a un castigo divino sobre todo su clan. La כפרה kapará "expiación" de Iom Kipur previene así el desencadenamiento de la retribución divina sobre la Comunidad, removiendo una vez al año los pecados y las impurezas del Santuario y del pueblo en general. Tiene poco sentido excluir de esta expiación, o remoción del pecado, a las faltas graves, puesto que son precisamente esas las que representan la mayor amenaza para la Comunidad.

La falta de interés por la rehabilitación del vínculo personal de confianza entre Dios y el pueblo en Lv 16 concuerda con que no se exijan del pueblo despliegues dramáticos ni expresiones verbales de remordimiento serio, rasgos centrales del Iom Kipur rabínico. Las expresiones manifiestas de remordimiento resultan apropiadas cuando se intenta apaciguar o congraciarse con una parte ofendida. Son en buena medida irrelevantes para la mecánica de la expiación, cuyos efectos positivos están asegurados desde el inicio.

El desarrollo de Yom Kipur: mediación entre ambos enfoques

Conviene notar que el Iom Kipur que se desarrolló en el período del Segundo Templo tardío y en el período rabínico no refleja el enfoque extremadamente liberal de Levítico 16. Más bien, diversos intérpretes tempranos insistieron en que la expiación de Iom Kipur estaba restringida o limitada de maneras significativas.

Según el libro de los Jubileos, Yom Kipur no expiaría por quienes pecaron con pleno conocimiento e intención:

Jub 5:18 Está escrito y ordenado que tendrá misericordia de todos los que se vuelvan de todos sus errores una vez cada año.

Jub 34:19Este día ha sido ordenado para que se aflijan en él por sus pecados, por todas sus transgresiones y por todos sus errores; para que se purifiquen en este día una vez al año.

De modo semejante, los rabinos hacen énfasis en la importancia del arrepentimiento. Así, afirman que Iom Kipur no puede expiar los pecados cometidos contra otra persona a menos que esa persona haya concedido el perdón:

משנה יומא ח:טעֲבֵירוֹת שֶׁבֵּין אָדָם לַמָּקוֹם, יוֹם הַכִּיפּוּרִים מְכַפֵּר, וְשֶׁבֵּין אָדָם לַחֲבֵירוֹ, אֵין יוֹם הַכִּיפּוּרִים מְכַפֵּר, עַד שֶׁיְּרַצֶּה אֶת חֲבֵירוֹ

m. Iomá 8:9Las transgresiones que son entre el hombre y el Omnipresente, Iom Kipur las expía; y las que son entre el hombre y su prójimo, Iom Kipur no las expía, hasta que aplaque a su prójimo.

Cabe destacar que el R. Elazar ben Azariá procede a demostrarlo midráshicamente a partir de Lv 16:30, que afirma que quedan limpios de sus pecados לִפְנֵי יְיָ, "delante de Adonái", lo cual muestra hasta qué punto los sabios releyeron este texto. Además, los rabinos afirman que Iom Kipur no puede expiar por quienes no se arrepienten con sinceridad:

תוספתא יומא ד:טחטאת ואשם ומיתה ויום הכפורים כולן אין מכפרין אלא עם התשובה, שנ׳ אך בעשור וגו׳, אם שב מתכפר לו, ואם לאו, אין מתכפר לו

t. Iomá 4:9La ofrenda por el pecado, la ofrenda por la culpa, la muerte y Iom Kipur, todas ellas no expían sino junto con el arrepentimiento, como está dicho (Lv 23:27): "Pero el día diez..."—si se arrepiente, se le expía; si no, no se le expía.

ויקרא טז:לור׳ לעזר אומ[ר] ונקה, מנקה הוא לשבים, ואין מנקה לשאין שבים

Lv 16:30R. Lazar dice: "Y limpia" (Éx 34:7): limpia la pizarra de quienes se arrepienten, pero no limpia la pizarra de quienes no se arrepienten.

Maimónides (1138-1204) dictaminó que Iom Kipur no expiaba plenamente los pecados particularmente graves: aquellos sujetos a la pena de כָּרֵת karet ("muerte a manos del Cielo", en la interpretación rabínica), los castigados con muerte por los tribunales, y los que implicaban la profanación del nombre del Cielo.17Mishné Torá, Séfer haMadá, "Leyes de la Teshuvá", cap. 1.

Números 15 y Levítico 16: correctivos mutuos

Lo que se observa en el desarrollo de Iom Kipur dentro de la tradición judía es cómo los puntos de vista contradictorios de Números 15 y Levítico 16 sirven de correctivos el uno al otro.

La cancelación casi automática, anual, de los pecados individuales y nacionales en Lv 16 amenaza con socavar toda confrontación real y dolorosa con fracasos graves que exigen la atención más seria. Como correctivo, Números 15 recuerda que el pecado intencional es inaceptable, y que incluso los pecados no intencionales deben tratarse con cuidado, uno por uno.

Por otra parte, la severidad de Nm 15 amenaza con conducir a sentimientos peligrosamente negativos, como la desesperación o el odio a sí mismo, tanto en el plano personal como en el nacional. Y amenaza también con derivar en intolerancia comunitaria y en una fragmentación encendida.

Como correctivo, Levítico 16 recuerda que, por más inaceptables que los pecados y las malas acciones realmente sean, somos defectuosos y carentes como todos los demás, pues la iniquidad forma parte de la condición humana.

La Salvación mediante el Mesías

Como según Números 15, todos los pecados cometidos a sabiendas o con voluntad, equivalen a una rebelión flagrante y son enteramente imperdonables (sin Selijá: סליחה), sin método de expiación (sin Kapará: כפרה). Mientras que el texto de Levítico 16 ofrece una expiación anual para toda violación. Según la orden de la Torá en Lv 17:11, sin derramamiento de sangre no existe método alguno para poder expiar (כפר) el pecado y la iniquidad. No hay hombre en la tierra que pueda expiar su pecado sin sangre inocente y limpia, que sea derramada. En el Talmud mismo se llega a la siguiente con conclusión:

יומא דף ה עמוד אוְכִי סְמִיכָה מְכַפֶּרֶת? וַהֲלֹא אֵין כַּפָּרָה אֶלָּא בְּדָם, שֶׁנֶּאֱמַר: כִּי הַדָּם הוּא בַּנֶּפֶשׁ יְכַפֵּר

b. Iomá 5a¿Acaso la imposición de manos produce expiación? ¿Acaso no hay expiación sino mediante la sangre? Pues está dicho: “porque la sangre, por medio de la vida, hace expiación”

La Guemará está citando Levítico 17:11 como fundamento de la afirmación אֵין כַּפָּרָה אֶלָּא בְּדָם, "no hay kapará sino mediante sangre".

La misma baraita aparece en Zevajim 6a, prácticamente con la misma formulación:

ויקרא טז:לוְכִי סְמִיכָה מְכַפֶּרֶת? וַהֲלֹא אֵין כַּפָּרָה אֶלָּא בְּדָם

Lv 16:30Porque en este día se hará expiación por ustedes, para purificarlos de todos sus pecados; delante de Adonái quedarán purificados)..

Aunque en otros lugares se habla también de la función expiatoria de que los kohanim coman la carne sacrificial, la Tosafot aclara:

תוספות, זבחים ו ע״אאבל מכל מקום עיקר כפרה אינה אלא בדם

t. Zevajim 6aLa expiación / kapará es únicamente mediante la sangre.

Todos los pecados cometidos voluntariamente condenan al ser humano de manera determinante. Sin Templo, y sin rito de Yom Kipur registrado en Levítico 16, nadie, absolutamente nadie, puede expiar su pecado. Números 15:31 indica determinantemente: "su iniquidad (עָוֺן) caerá sobre esa persona". Todo pecado intencional es del todo inaceptable y se castiga con כָּרֵת / karet / corte / escisión del Pueblo. Según Números 15:31, la persona que desobedece a sabiendas cualquier mandamiento es cortada porque דְבַר יְ־הוָה בָּזָה וְאֶת מִצְוָתוֹ הֵפַר, "despreció Mi Palabra y quebrantó Mi mandamiento".Según Eclesiastés 7:20: כִּי אָדָם אֵין צַדִּיק בָּאָרֶץ אֲשֶׁר יַעֲשֶׂה טּוֹב וְלֹא יֶחֱטָא, "Ciertamente no hay hombre justo en la tierra que haga el bien y no peque". Todo el mundo peca al menos una vez, al menos de vez en cuando.Solo mediante la sangre derramada en el sacrificio perfecto de nuestro Sumo Sacerdote según el orden de Malkitzédeq, es decir, nuestro Adón / Señor Yeshúa haMashíaj, es que el hombre puede obtener כפרה (kapará: expiación) y סליחה (selijá: perdón), de todas las violaciones, voluntarias e involuntarias, una vez y para siempre. En Él fueron cargados todos los pecados y todas nuestras iniquidades (Isaías 53: וַעֲוֺנֹתָ֖ם ה֥וּא יִסְבֹּֽל: "Él cargará con nuestras iniquidades") para siempre. Que tan preciado este regalo. Yeshúa es nuestro eterno "Yom Kipur" y nuestro Perdón.

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