En Génesis 22,18 dice "וְהִתְבָּרֲכוּ בְזַרְעֲךָ" (vehitbarajú vezarajá; "y se bendecirán en tu simiente"): Hitpael de la raíz ברכ con la preposición בְּ ("en/por medio de") ligada a "tu simiente", es decir, en la simiente de Avraham serán bendecidas todas la naciones. El Salmo 72,17 usa exactamente la misma construcción gramatical. El texto hebreo del Salmo 72,17b, un salmo mesiánico que describe al rey ideal, dice: וְיִתְבָּרְכוּ בוֹ כָּל־גּוֹיִם יְאַשְּׁרוּהוּ (veitbarjú vo kol-goim ieashruhu). El sujeto de ambos verbos es כָּל־גּוֹיִם (kol-goim, "todas las naciones"), igual que en Génesis; lo que cambia es el objeto de la preposición: "בּוֹ" (bo, "en él") sustituye a בְזַרְעֲךָ (vezarajá; "en tu simiente"). Estructuralmente, ambos versículos dicen lo mismo: "las naciones serán benditas en tu simiente / en él". Es decir, el salmista toma la misma bendición de Avraham y la aplica a un singular: un rey ideal cuyo dominio alcanza dimensiones universales. Al leer el salmista la simiente como referida a una persona, no a la nación, cierra la objeción sobre la lectura de "simiente" como "descendencia" colectiva. La simiente, y, en el Salmo 72, el rey mismo, es el instrumento o mediador de la bendición para las naciones.
Recomendaciones
Related posts
La Definición del Vocablo Elohím según fuentes Rabínicas
Es el plural Elohim (אלֵהִים), de donde el singular אלֵוֹהִּ (Elóa), se emplea para designar en general a cualquier deidad, y asimismo al verdadero Dios. La palabra se deriva, según Gesenio (Thes. Hebrews pg. 94.), de una raíz obsoleta, אָלָה (Alá), reverenciar, pero es
El Motivo de las Bienaventuranzas (Mt 5)
En Mt 4,23-24, Yeshúa observa a una multitud de personas padeciendo y viviendo en medio del sufrimiento y la adversidad. Entonces asciende a la montaña (Mt 5,1), contempla a esa multitud y, según mi interpretación, evoca el Salmo 37: un salmo que plantea precisamente una paradoja: ¿por
En el Principio (Gn 1,1)
En Gn 1,1 nos enfrentamos ante una problemática cuestión de sintaxis. Algunos son de la opinión que Gn 1,1 debe de traducirse como una oración completa: "En el principio creó Dios los cielos y la tierra". Pero otros, como Rashí e Ibn Ezrá, lo tratan como